No hay nada más irritante para mí que ir a comprarme ropa (por necesidad) y volver con las manos vacías. Es lo típico, cuando no buscas encuentras, ahora si buscas.... Date ese día un paseo porque seguro será más provechoso. Llegar a una tienda de ropa puede ser un placer o una tortura. A mí casi siempre me ocurre lo segundo, voy sin ganas y con prisas: combinación letal. Bueno, no siempre, hay días que parece que todo gira en torno a tí, el aire huele a algodón de azúcar y la ropa perfecta está esperando en el perchero bien colocada y en su sitio, combinada de maravilla para que llegues y te la lleves sin pensarlo. Pero eso son muy pocas veces en la vida. Los diseñadores están muchas horas, muchos días y muchos meses devanándose los sesos para saber qué se va a llevar y qué nos va a gustar. Es una tarea dura y compleja, de eso sé un poco, y el resultado no siempre es de lo más satisfactorio. Ayer me fijé mucho en la ropa, la toqué, la miré varias veces y me la prové. Por gusto y por necesidad y saqué una pequeña reflesión: los diseñadores nos ven como "seres" a los que nos gusta la ropa gastada, usada y lo más vieja posible. El casual, el estar unas tres horas delante del espejo perfeccionando el modelito, pero que parezca que ha sido lo primero que has pillado del baul de tu madre o del cesto de la ropa sin planchar y has salido así a la calle. Vale, puede que tengan razón, nos gusta ir un poco "desaliñaos" pero por lo menos que el desgaste lo hagamos nosotros. Ver y comprobar como toda la ropa parece que está vieja a mí no me anima mucho a comprar. Y los vaqueros!!!! no conseguía encontrar ningún pantalón que no pareciese usado y viejo. Fue un poco complicado encontrar algo que me gustase, pero al final lo conseguí. Ahora aguarda en la percha a la prueba definitiva: la del espejo de casa. Cómo confunden los espejos, los probadores y la música de las tiendas. Luego llegas a casa y ves que no te quedaban tan bien. Los metes en la bolsa y a la tienda a buscar otros, si los encuentras...
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27 de marzo de 2008
11 de julio de 2007
Entre canciones y mosquitos
— — Etiquetas: loquitas, positivaVolví de Barcelona con una maleta cargada de alegría, risas, amigosy muchos deseos de volver. Fue el viaje más largo y más corto, a la vez, que recuerdo, pero no me importaría volver a repetirlo. De Barcelona vi lo justo, desde el avión y cuando pisé tierra poco más. Pero no me importó, prometí volver, se lo dije a la gente con la que estuve: esta ciudad es preciosa, y eso que no le he visto, pero es algo que siento desde el corazón, y éste no me falla nunca.
Sigo trabajando donde antes, me siento bien, no es lo que quiero para el futuro, pero mejor que estar encerrada en casa es. Sigo con mis sueños y mis ilusiones, esos nunca los voy a perder, ahora tengo más fuerzas y más ganas para realizarlos, y por qué no, más dinero. En breve, vereís algo por aquí de lo que voy a hacer, de momento lo guardo en una carpeta.
Mi estómago me dice que las cosas van a salir bien, que me esperan grandes momentos, lo presiento. De momento, estoy leyendo "El corazón helado" de Almudena Grandes, es un libro precioso lleno de sentimientos y con unas descripciones que merece la pena reseñar. Me tiene enganchadísima, lástima no tener más tiempo para leer, los pocos momentos que me puedo permitir cuando salgo de trabajar son verdaderamente una gozada.
Hace calor en Jaén, un calor sofocante que irrita a la gente más de lo normal. Todo está subido de volumén, los coches, la música, la gente habla más a gritos de lo normal y también protesta más de lo normal. Los mosquitos también están más peleones, pero no se me resisten. Esta noche les he declarado la guerra después de tres picaduras. Entre mosquito y mosquito, escucho Radiohead y Vangelis, no tienen nada que ver, ¡pero me gustan por igual! Lástima no poderlos escuchar en el trabajo.
Ahora me despido hasta otro momento que pueda arañar de las pocas horas que me quedan libres y con la mente clara. De momento, seguiré escuchando "Irlande", de Vangelis, creo que es la canción más bonita que he podido escuchar.
30 de marzo de 2007
Hasta pronto!
— — Etiquetas: loquitasLlevo varios meses dándole vueltas a una idea, creo que ya he contado algo por aquí. Hay días en la que no la veo posible y otros en los que la siento tan real como esto que estoy escribiendo.
He dicho por activa y pasiba a todo aquel que me ha querido escuchar, que este es mi año. Tras unos que quisiera olvidar por completo, estoy totalmente convencida que este 2007 va a ser uno muy bueno. Me lo dice el corazón.
Sí es verdad que hay días en los que ni puedo moverme de la cama, que quisiera hacer desaparecer todo lo que hay a mi alrededor y a mí misma. Pero creo que no me lo merezco.
He comprobado que lo malo, lo triste viene andando solo y llama a tu puerta, pero ¿y si no doy dirección? pensé una vez. Da igual, te encontraría allí donde estuvieses.
Por eso he decidido ponerme el traje de guerrera. El camino no será fácil ni corto, pero me da igual. Dejaré hasta la última gota de mí si fuera necesario, la piel, las uñas o lo que haga falta.
Pero como en toda lucha, habrá bajas. Y este rinconcito será una de ellas. Durante unos meses me ha servido de desahogo (no todo) he contado mis historias y mis cosillas. Y ahora me veo en la necesidad de bajar la persiana, pero sólo un poco.
No es un adiós definitivo, volveré...
30 de noviembre de 2006
Butterflyz
— — Etiquetas: loquitasPorque te echo de menos.
Porque buscábamos el mismo sueño. Tú lo conseguirás.
Porque te conocí en aquella clase de dibujo de primero, y eso marca cualquier acontecimiento.
Porque sufrimos a Carmelo un curso entero.
Porque nos gustaba perdernos por aquellas calles intentando dibujar algo. Siempre fue una excusa, buena, pero una excusa.
Porque las clases de fotografía nunca eran lo mismo sin ti.
Porque descubrimos Papela, y yo soñaba con poder usar todos aquellos papeles para dibujar lo que nunca pude.
Porque descubrí a la persona que mejor cocina el pollo al curry.
Por los vasos de leche antes de ir a clase.
Por el amor a los gatos.
Por reírnos hasta de nuestra sombra.
Por escucharme en el interminable camino hasta la facultad.
Por que las Cruces del 2007 serán memorables, nos lo merecemos.
Porque haremos ese viaje a Barcelona que tantas ganas tenemos. Espero que éste que vas a hacer tú lo disfrutes el doble: por ti y por mí. Yo estaré en tu corazón.
Porque yo no podré terminar lo que un día empezamos, pero en tu logro estará el mío.
Por la panadera cansina de tu calle: “que te pongo, prenda”.
Porque nunca debimos separarnos.
Porque algún día serás alguien grande en el diseño gráfico, espero ver tus pelis en los cines. En lo demás ya eres grandiosa.
Porque el corte de pelo te queda genial.
Porque te sigo echando de menos.
Porque la distancia no es nada, siempre nos quedará el msn.
Porque estoy llorando como una tonta recordando todo esto, pero no me importa decirlo.
Por aquella visita a la Alhambra que no hicimos y que está pendiente.
Por los proyectos de escultura: paraguas en un árbol, ¿cuántos paraguas colgamos?
Por el Buda y por Enrique.
Por las tostadas de Philadelphia con tomate y aceite, eso es un buen desayuno.
Por la alegría que nos da cada vez que nos vemos.
Porque sé que estás ahí cuando te necesito.
Porque algún día será el nuestro.
Porque tendremos un final feliz, como en la pelis.
Y porque eres la mejor. Te mereces todo lo bueno mi niña.
TE QUIERO
Porque buscábamos el mismo sueño. Tú lo conseguirás.
Porque te conocí en aquella clase de dibujo de primero, y eso marca cualquier acontecimiento.
Porque sufrimos a Carmelo un curso entero.
Porque nos gustaba perdernos por aquellas calles intentando dibujar algo. Siempre fue una excusa, buena, pero una excusa.
Porque las clases de fotografía nunca eran lo mismo sin ti.
Porque descubrimos Papela, y yo soñaba con poder usar todos aquellos papeles para dibujar lo que nunca pude.
Porque descubrí a la persona que mejor cocina el pollo al curry.
Por los vasos de leche antes de ir a clase.
Por el amor a los gatos.
Por reírnos hasta de nuestra sombra.
Por escucharme en el interminable camino hasta la facultad.
Por que las Cruces del 2007 serán memorables, nos lo merecemos.
Porque haremos ese viaje a Barcelona que tantas ganas tenemos. Espero que éste que vas a hacer tú lo disfrutes el doble: por ti y por mí. Yo estaré en tu corazón.
Porque yo no podré terminar lo que un día empezamos, pero en tu logro estará el mío.
Por la panadera cansina de tu calle: “que te pongo, prenda”.
Porque nunca debimos separarnos.
Porque algún día serás alguien grande en el diseño gráfico, espero ver tus pelis en los cines. En lo demás ya eres grandiosa.
Porque el corte de pelo te queda genial.
Porque te sigo echando de menos.
Porque la distancia no es nada, siempre nos quedará el msn.
Porque estoy llorando como una tonta recordando todo esto, pero no me importa decirlo.
Por aquella visita a la Alhambra que no hicimos y que está pendiente.
Por los proyectos de escultura: paraguas en un árbol, ¿cuántos paraguas colgamos?
Por el Buda y por Enrique.
Por las tostadas de Philadelphia con tomate y aceite, eso es un buen desayuno.
Por la alegría que nos da cada vez que nos vemos.
Porque sé que estás ahí cuando te necesito.
Porque algún día será el nuestro.
Porque tendremos un final feliz, como en la pelis.
Y porque eres la mejor. Te mereces todo lo bueno mi niña.
TE QUIERO
26 de octubre de 2006
y le dijo: "Es que es tímida". Y ella añadió: "Sí, y también soy piscis"
— — Etiquetas: loquitasA mis amigas que siempre estuvieron ahí...
Esta tarde quedé con unas amigas para tomar café y parlotear. La excusa de tomar café, es sólo eso, una excusa. Porque a nosotras lo que realmente nos apetece es hablar. Vamos a la cafetería porque allí podemos estar sentadas y no nos llueve, como pasaba hoy. Claro, esto tiene alguna que otra pega (no todo podía ser tan idílico), y es que el camarero nos miraba mal. Se acercaba por si queríamos pedir otra vez, limpiaba aquí y allí. Todo un desconsiderado teniendo en cuenta que ese era nuestro “momento amiguil” y no reparábamos en tomar café o en no tomarlo. Son muchas cosas las que tienes que contar después de horas sin vernos, incluso días sin saber unas de las otras. A cualquiera le pasa eso, y quien diga lo contrario miente como un bellaco.
Pero me ha preocupado el tema recurrente de nuestros últimos encuentros. Podemos empezar hablando de mil cosas y al final siempre acabamos en el temita: los bodorrios.
Ya sea porque se case alguien cercano o porque te hayan invitado por todo el morro. Es curioso, a la vez que preocupante, como cambian nuestros temas de conversación según va pasando el tiempo. No sé si es que el lugar donde habito irradia algún tipo de energía extraña y/o paranormal, pero a todo el mundo le ha dado por casarse. Y de pronto, además.
Pero me ha preocupado el tema recurrente de nuestros últimos encuentros. Podemos empezar hablando de mil cosas y al final siempre acabamos en el temita: los bodorrios.
Ya sea porque se case alguien cercano o porque te hayan invitado por todo el morro. Es curioso, a la vez que preocupante, como cambian nuestros temas de conversación según va pasando el tiempo. No sé si es que el lugar donde habito irradia algún tipo de energía extraña y/o paranormal, pero a todo el mundo le ha dado por casarse. Y de pronto, además.
La vivienda cada vez está más cara, los sueldos cada vez son más mierda, las estadísticas dicen que hay casi tantos matrimonios como divorcios; pero a pesar de los pesares, de los malos augurios y de la precariedad económica, la gente se casa. Con un par.¡Inconscientes, que sois unos inconscientes!
No piensan en todo lo que suponen los bodorrios, y claro, cuando se dan cuenta del marronazo que les viene, es demasiado tarde para anular las cuatrocientas cincuenta invitaciones que tienen ya repartidas. Y es que todo son calentamientos de cabeza. Empezando por poner la fecha y terminando por elegir entre los doscientos recuerdo-chorradas para regalar. Que si el vestido, las flores, la iglesia o el juzgado, el banquete, etc, etc. Todo debe estar pensado y calculado para que luego no salga nada mal. Ingenuos.
Estos menesteres tienen dos cosas en común: sólo son para el día de la boda y todos cuestan dinero. No hay nada que no sea importante en ese día que sea gratis. Qué bien se lo tienen montado. Que si dos euros cada recuerdo, que si ciento veinte el ramo, que si el traje debe ser chaqué y no unos vaqueros (con lo cómodos que son). A base de eurazo, pero a partir de billetes de cincuenta. Y luego para qué. Todo se pasa en unas horas y ya está. Cada uno a su casa con la barriga llena de comer langostinos, que todavía no has pagado y no sabes cómo pagar, y tú aún con la sonrisa tonta en los labios dándoles las gracias por ir. ¡Qué te las den a ti, que para eso le has pagado un gran festín! He vivido de cerca varias bodas y sé los nervios que se pasan con los preparativos. Aún no me explico muy bien a qué tanto nervio. Has pagado para que salga perfecto, sino sale... Sino sale todo el mundo os recordará como aquella pareja de novios a los que le jorobaron un poco la boda los del catering. Luego tú le cortas la cabeza a alguien y ya está.
Ahora hay una moda de contratar a alguien para que te lo organice todo y sea quien, de haberlos, se coma todos los marrones. Pero creo que eso le quita gracia al asunto. Es preferible que sean los futuros cónyuges los que se devanen los sesos pensando el menú o la orquesta. Así tendrán entretenidos a los que se dediquen a criticarlo todo durante la boda. (Lo confieso, soy una de ellos). En esta vida todo es criticable.
No piensan en todo lo que suponen los bodorrios, y claro, cuando se dan cuenta del marronazo que les viene, es demasiado tarde para anular las cuatrocientas cincuenta invitaciones que tienen ya repartidas. Y es que todo son calentamientos de cabeza. Empezando por poner la fecha y terminando por elegir entre los doscientos recuerdo-chorradas para regalar. Que si el vestido, las flores, la iglesia o el juzgado, el banquete, etc, etc. Todo debe estar pensado y calculado para que luego no salga nada mal. Ingenuos.
Estos menesteres tienen dos cosas en común: sólo son para el día de la boda y todos cuestan dinero. No hay nada que no sea importante en ese día que sea gratis. Qué bien se lo tienen montado. Que si dos euros cada recuerdo, que si ciento veinte el ramo, que si el traje debe ser chaqué y no unos vaqueros (con lo cómodos que son). A base de eurazo, pero a partir de billetes de cincuenta. Y luego para qué. Todo se pasa en unas horas y ya está. Cada uno a su casa con la barriga llena de comer langostinos, que todavía no has pagado y no sabes cómo pagar, y tú aún con la sonrisa tonta en los labios dándoles las gracias por ir. ¡Qué te las den a ti, que para eso le has pagado un gran festín! He vivido de cerca varias bodas y sé los nervios que se pasan con los preparativos. Aún no me explico muy bien a qué tanto nervio. Has pagado para que salga perfecto, sino sale... Sino sale todo el mundo os recordará como aquella pareja de novios a los que le jorobaron un poco la boda los del catering. Luego tú le cortas la cabeza a alguien y ya está.
Ahora hay una moda de contratar a alguien para que te lo organice todo y sea quien, de haberlos, se coma todos los marrones. Pero creo que eso le quita gracia al asunto. Es preferible que sean los futuros cónyuges los que se devanen los sesos pensando el menú o la orquesta. Así tendrán entretenidos a los que se dediquen a criticarlo todo durante la boda. (Lo confieso, soy una de ellos). En esta vida todo es criticable.
Estos aspectos, para los que hayan sido invitados sin apenas conocer a los novios, siempre vienen bien. Si en la ceremonia hay pocas flores, una de tres: o alguno de los novios es alérgico, hay poco presupuesto para flores (algo razonable. Sólo las disfrutas cuarenta minutos como mucho) o son unos tacaños, y ya. Otro aspecto a tener en cuenta es el menú. Ese es mi tema estrella. Si hay carne, no me fío. Pero es que si hay marisco mucho menos. A decir verdad, no me fío de nada. Bueno sí, de la barra libre. Pero ese es otro tema que no voy a tratar ahora.
Un plato muy repetido es el embutido de primero. ¿Puede haber algo más triste que un plato en el que aparezcan una tapa de queso, una loncha de jamón y otras dos de chorizo. Los que tiran por lo alto ponen lomo, pero esos son pocos. Dicen : son ibéricos. Y un huevo. Eso no ha visto el ibérico en su vida. Bueno, yo es que tampoco he ido a muchas bodas.
Otro tema preocupante es la orquesta. Las hay de los que ponen un disco de doce canciones, y así se pasan toda la noche. Y los hay de los que contratan a una orquesta. Esos son los del lomo en los embutidos y los que ponen pocas flores (es preferible que la gente se vaya a su casa con el estómago lleno y arto de bailar pasodobles). Con esta última opción hay que tener cuidado y hablar con los componentes antes. Así podrás explicarles que existen más canciones a parte de Paquito el Chocolatero, España Cañí o la última de Bustamante. Pero si hay una canción que me hunda es el Vals de la Mariposas. No puedo soportarlo.
Todo esto lo digo sin ánimo de ofender. Es mi visión global de todas las bodas a las que me han obligado a ir desde mi más tierna infancia y que he tenido que soportar hasta el último momento.
No es mi intención desanimar a las futuras parejas, porque como dicen por ahí, si hay amor, todo es más bonito. Sí, pero que no sea más hortera.
Yo creo que todo esto viene porque la gente sólo se limita a copiar lo que otros ya han hecho. Yo, si algún día me caso, intentaré cambiar un poco el protocolo.Lo primero, el banquete a base de sandwiches, ganchitos y refrescos. Que no está mi economía para lujos. Así, en plan cumpleaños infantil y pobre. Luego, con el estómago lleno, ya si eso, me caso. Pero nada de iglesias ni leches. Allí mismo, que salga el “metre” y que nos case. Con su gorro de cocinero, que le da más caché. Y luego a bailar. Lo tengo muy claro, yo quiero como baile para mi y para mi ya esposo el regeeton: “dame más gasolina...” Para ir entrando en calor para después. Y así todo.
Otro tema preocupante es la orquesta. Las hay de los que ponen un disco de doce canciones, y así se pasan toda la noche. Y los hay de los que contratan a una orquesta. Esos son los del lomo en los embutidos y los que ponen pocas flores (es preferible que la gente se vaya a su casa con el estómago lleno y arto de bailar pasodobles). Con esta última opción hay que tener cuidado y hablar con los componentes antes. Así podrás explicarles que existen más canciones a parte de Paquito el Chocolatero, España Cañí o la última de Bustamante. Pero si hay una canción que me hunda es el Vals de la Mariposas. No puedo soportarlo.
Todo esto lo digo sin ánimo de ofender. Es mi visión global de todas las bodas a las que me han obligado a ir desde mi más tierna infancia y que he tenido que soportar hasta el último momento.
No es mi intención desanimar a las futuras parejas, porque como dicen por ahí, si hay amor, todo es más bonito. Sí, pero que no sea más hortera.
Yo creo que todo esto viene porque la gente sólo se limita a copiar lo que otros ya han hecho. Yo, si algún día me caso, intentaré cambiar un poco el protocolo.Lo primero, el banquete a base de sandwiches, ganchitos y refrescos. Que no está mi economía para lujos. Así, en plan cumpleaños infantil y pobre. Luego, con el estómago lleno, ya si eso, me caso. Pero nada de iglesias ni leches. Allí mismo, que salga el “metre” y que nos case. Con su gorro de cocinero, que le da más caché. Y luego a bailar. Lo tengo muy claro, yo quiero como baile para mi y para mi ya esposo el regeeton: “dame más gasolina...” Para ir entrando en calor para después. Y así todo.
Quizás no nos llame Zarzuela para dirigir el próximo enlace real. Pero ni falta que hace.
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